Pobres de mis belfos sin poder fundirse en tus quijadas,
Sin caminar tus caras ni acariciar tu frente, digo, los pobres
Belfos míos, que en su desaliento los siento dar patadas,
Como fetos deseosos de nacer libres e inmortales en tus amores.
Ya quisieran unas piernas de caballo y alas de buitres,
Para volar corriendo a tus laderas, entre tus dos mejillas.
Ya quisieran toda la magia de dios, del cielo y sus estrellas
Y en un conjuro robarte para todo mi tiempo y atenciones.
Ya quisiera yo, magia y alas, y piernas para correr en mis cuerdas,
Escribir conjuros fuertes que te hagan volar con mis canciones,
Tener un poco de buenas palabras cuando voltear a mi recuerdas.
martes, 9 de marzo de 2010
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