¡Vale que si! Un cartujo adicto, hijo de nadie ni nada,
El perro más viejo, sucio y desorientado como el mundo,
La bacteria más ruin, infeliz, infecciosa y desgraciada,
Un vomito de ratas de alcantarilla soy cuando me hundo.
¿Y tú?...
Queriendo dañar mis emociones y algún cierto recuerdo
Con tus palabras, mal escritas, sin sentido, y tu ortografía dañada
Como el orgullo de pomposa “damita” chola-punk que veo,
Con estos ojos, de la sociedad que come tu cabeza enmarañada.
Escribes de mis ensayos de muerte, de mi madre, y el hastío
Que de tus ondas bucales me invaden toda la tranquilidad
Curiosamente lo omites, escribe lo que quieras y modifícalo
A tu ventaja, mi adicción, mi amor, mi etapa de tempestad.
Aquí esperare la caída que traerán los vientos del tiempo
A tus anuncios luminosos como de tempestuosa ciudad,
Volaré siempre con el tizne y humo de mi brebaje escandaloso,
Seguiré amando ojos que se atraviesen en mi visibilidad.
Veras que soy carne y terminare siendo solitaria humareda
Como siempre te he predicho, temprano en la vida…
martes, 2 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

persona sublime, preferible metafora al escupitajo de prejuiciosos conceptos idiotisados...
ResponderEliminartomate el viento, consumelo todo
cuando llegue la hora de la sobredosis
nos reiremos de todos aquellos hipocritas infelices
vaciando libre nuestra furiosa vejiga
no importa que inhumano sea el camino
nos toparemos con cielos fugazes, sinceros y libres...