viernes, 9 de octubre de 2009

las fuerzas con que me invades.

Que podría atinar en un cigarrillo sentado a la espera, en cada lugar que encuentro sombra y amistades, si lo que busco lo desconoce inclusive mi sangre, si ni siquiera mi idea brilla en el valle lóbrego con mis confusas ninfas, ni siquiera la deidad del pensamiento esta presente ahora entre los arboles y mi desesperación vuelve y prende otro faro (mis fieles bocaditos de veneno), navego un poco por el mundo que me a envuelto, y descanso de nuevo, veo venir a lo lejos la luna y me saluda
-que haces aquí?-
y no supe responder con la verdad, no supe decir que el pensamiento se me invade de claros de luna,
-nada- dije,
y se fue.

Ahora que razono mas fríamente, que lerdo e insensato soy, mi expresión ya no es lo mismo, ahora estoy mas idiotizado por esa diosa, esa luna de las noches vivas que embelesan la tristeza, arrebatado, cautivo zombi con corazón de poeta, autómata cartujo que le escribe versos hasta a las frutas color de helloween, no soy capaz ni a las hazañas exploradoras de caminar los labios como gajos que utiliza en la hipnosis que me impera, tengo al gigante hombre llamado deseo, mas no el poderío de lanzar las redes a sus labios oceánicos. No se por que, pero mi cuerpo no responde como con cualquier isla a la que me atreva la conquista, que no daría por vencer mis delirios, que no daría por caer a su regazo, por brotarle mis palabras a su piel, que no daría, por besar sus canciones.

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