Vanos, quedando colgados de las lámparas callejeras,
Vanos, tal mendigos que somos, arrastrando las memorias,
Vanos, dejando toda nuestra materia como huellas
De los infames pasos que el destino nos marca en los zapatos.
Vamos, que estoy aquí adentro, y a veces nos veo juntos
Renegando de la suerte lanzándonos amorosos insultos.
Reminiscencias, reminiscencias, reminiscencias…
Rondan mi espacio abejas que traen miedo y recuerdos,
Como queriendo comer el polen de mi cabeza y mis cabellos.
Vanos, el corazón y yo.
Vamos.
martes, 13 de octubre de 2009
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